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Ruta La Viña

Recorrido

El recorrido, en forma de circuito, une los pueblos de Silviella, Lleiguarda y Beyu para terminar de nuevo en Silviella.

Estas localidades conocieron su mayor apogeo en la Edad Moderna, prolongándose hasta la tercera década del siglo XIX, épocas en las que Silviella ostentó la capitalidad del concejo de Miranda y Lleiguarda actuó como centro parroquial de dicha capitalidad.

El entorno de este circuito está salpicado de numerosos desmontes romanos derivados de la extracción de mineral aurífero. Además hay catalogados dos asentamientos castreños, El Castro y La Corona, cuyo origen posiblemente haya que vincularlo a estas explotaciones mineras.

La Viña

El topónimo hace referencia a las plantaciones de viñedos que existían en esta zona durante la Edad Media y que tributaban a la Iglesia Catedralicia de San Salvador de Oviedo.

Beyu:

Beyu (270 m.), pertenece a la parroquia de Samartín de Lleiguarda. Es posible que el topónimo haga referencia a la palabra céltica latinizada BEDUS, con significado de zanja o arroyo. En el Diccionario Geográfico de Madoz (1845-1850) se sitúa esta localidad a la falda del monte La Brueba, donde se hallan unas excavaciones o cauce que conducía el agua desde cerca de dos leguas; este acueducto, las ruedas de molino rotas y otros fragmentos, dan a conocer existió alguna fábrica en tiempo inmemorial; abunda en fuentes de excelente agua.

Entre Silviella y Beyu se encuentra el castro de La Corona.

El pueblo conserva dos casonas importantes, la de Riballo y el palacio de Los Beyu, del siglo XVII. Éste construido posiblemente a expensas de Alonso de Beyu (Uría Macua), procedente de una familia de escribanos, emigra a Perú donde adquiere una gran fortuna. De regreso se casa con María, heredera de la Casa de Lleiguarda y amplía considerablemente su patrimonio, que, un siglo más tarde, se unirá con los Cienfuegos de Agüerina.

Lleiguarda (400 m.):

La parroquia de Lleiguarda comprende los pueblos de Antoñana, Beyu, Lleiguarda, Menes, Mudreiros, Pandu y Silviella, y los caseríos de La Forniella, El Campón y La Viña. En toda la parroquia se conservan abundantes restos de explotaciones mineras de los siglos I y II d.C. y en las inmediaciones del pueblo se localiza El Castro, antiguo asentamiento posiblemente vinculado a las labores de minería aurífera romana.

En el año 922 aparece citado como Legorda en una donación de Bermudo II y su mujer Elvira a la iglesia de San Salvador de Oviedo.

Según el censo de Ensenada de 1752 el diezmo que pagaba anualmente la parroquia de Lleiguarda se distribuía una cuarta parte para el cura de la parroquia y el resto para la Iglesia Catedral de Oviedo.

La iglesia data de finales del siglo XV, pero se rehizo casi por completo en el XVIII. De la fábrica original conserva la portada principal y la del lado izquierdo, de medio punto, con grandes dovelas y alfiz. La casa más noble del pueblo es el palacio de la condesa de Mora, construido en el siglo XVI. Cuenta la leyenda que una mora llamada Juana se enamoró de un cristiano y para que se le permitiese esa relación tuvo ella que ?guardar la ley? y renunciar a la religión musulmana.

Hasta 1839 la capital de Miranda se ubica en la localidad de Silviella, actuando Lleiguarda como capital eclesiástica del concejo.